Cuando Apple lanzó una serie muy concreta de los primeros iPod nano, la empresa tuvo un fallo en algún punto entre el diseño y la fabricación del aparato, que provocaba que el reproductor fuese propenso a rayadas prácticamente solo con mirarlo. Por aquel entonces cada usuario insatisfecho por su compra decidió -o no- emprender acciones legales contra la compañía, o recurriendo la vía civil, o encadenándose en el buzón del numero 1 de la calle Infinite Loop, en la sede de la empresa; todo este tipo de acciones han ido cayendo en saco roto… hasta ahora.
Y es que Apple, puesto que lo que falló es la capa embellecedora, que no las funciones propias del reproductor, debe indemnizar por el coste de dicha capa defectuosa, que no por el reproductor completo ya que por otra parte, éste hace tiempo que ha dejado de fabricarse.
Pero como no todos los iPod nano de dicha ...