Ahora que se van calmando euforias post-keynote, que ya conocemos los principales cambios que implementa el iPhone 3G S y que ya podemos empezar a pensar si vale o no la pena comprarnos uno, es momento de valorar el producto en sí y en toda su extensión, al margen del resultado que le dé a cada usuario.
En su momento me mostré frontalmente en contra de aplaudir a Apple por implementar en el software iPhone 3.0 funciones que muchos terminales ya hace tiempo que incorporan. Mi postura sigue exactamente igual en este sentido, pero por otra parte, hay que reconocer que el iPhone 3G S tiene muy buena pinta. Pero cuidado, no es un terminal nuevo como tal, sino un terminal actualizado y puesto al día en funciones puntuales, aunque el terminal sigue siendo capaz de hacer otras cosas que otros móviles solo pueden hacer en sueños, tal y como ocurre ...