Apple atraviesa uno de los momentos más turbulentos de su historia reciente a nivel ejecutivo. En apenas 72 horas, la compañía ha encadenado la salida —anunciada o inminente— de varias figuras clave en áreas tan sensibles como la inteligencia artificial, el diseño de interfaces, la estrategia medioambiental y el ámbito legal y regulatorio. Todo ello, en un contexto de presión máxima por la carrera de la IA y una competencia cada vez más agresiva.
Según ha trascendido, la primera pieza en caer ha sido John Giannandrea, hasta ahora máximo responsable de inteligencia artificial en Apple, que habría sido apartado de su puesto y reemplazado por Amar Subramanya, procedente de Microsoft. El movimiento es especialmente simbólico: el “cerebro” de la IA en Apple sale por la puerta al tiempo que la compañía recurre a talento de uno de sus grandes rivales en la nube y en servicios de IA.
Pocas horas después llegaba otro golpe: la marcha de Alan Dye, jefe de diseño de interfaz de usuario (UI), fichado por Meta. Dye no era un directivo cualquiera dentro de la cultura de producto de Apple. Entró en el equipo de diseño en 2015 y ha participado en decisiones icónicas: el diseño del iPhone X, la interfaz de watchOS, la isla dinámica (Dynamic Island) de los iPhone recientes, los efectos de “Liquid Glass” en iOS 26 o la interfaz específica de Vision Pro orientada a la interacción espacial. Es decir, buena parte de la experiencia visual y de uso de los productos estrella de Apple de la última década.
A este doble terremoto se suma ahora el anuncio de la salida de dos figuras menos visibles para el gran público pero fundamentales en la gobernanza de la compañía: Kat Adams, consejera general (general counsel), y Lisa Jackson, vicepresidenta de Medio Ambiente, Políticas e Iniciativas Sociales.
Adams dejará oficialmente su puesto a finales de 2026, aunque el traspaso de funciones comenzará en marzo de ese año, cuando ceda el testigo a Jennifer Newstead. Mientras tanto, asumirá temporalmente las responsabilidades de Lisa Jackson, cuya salida está prevista para enero de 2026. Jackson ha sido durante años la cara visible de la estrategia climática y de sostenibilidad de Apple, en un momento en el que la regulación, las políticas medioambientales y la presión de inversores y reguladores se han vuelto centrales para las grandes tecnológicas.
La fuga silenciosa hacia OpenAI… y más allá
En paralelo a estas salidas sonadas, Apple sufre desde hace meses una “hemorragia” menos visible pero igual de preocupante: la marcha de ingenieros de diseño y hardware hacia otros proyectos, especialmente vinculados a la inteligencia artificial.
El núcleo histórico del equipo de diseño del iPhone está perdiendo talento en dirección a “io”, la compañía creada por Jony Ive —antiguo jefe de diseño de Apple— y que recientemente ha sido adquirida por OpenAI en su apuesta por crear un dispositivo que algunos ya definen como un posible “iPhone de la era de la IA”.
Según información atribuida a Mark Gurman (Bloomberg), OpenAI habría contratado en el último mes alrededor de 40 ingenieros de Apple. Entre ellos, nombres destacados como Matt Theobald, experto en diseño de fabricación, y Cyrus Daniel Irani, líder en diseño de interfaz humana. También se ha marchado Abidur Chowdhury, diseñador del concepto “iPhone Air” y considerado una de las jóvenes promesas del equipo de diseño.
En conjunto, el mensaje es claro: el talento que ayudó a definir la experiencia de uso y el lenguaje de producto de Apple está siendo absorbido por compañías que se sitúan en la vanguardia de la IA generativa y de los nuevos dispositivos.
Señales preocupantes en plena transición hacia la IA agéntica
La salida casi simultánea del responsable de IA, del jefe de diseño de interfaces y de dos figuras clave en política corporativa y sostenibilidad llega en un momento especialmente delicado. La industria se mueve hacia sistemas de IA agéntica —capaces de tomar decisiones, ejecutar acciones y coordinar tareas complejas— y el mercado espera que Apple responda con productos y servicios que estén a la altura de lo que ya muestran competidores como Microsoft, Google u OpenAI.
Hasta ahora, Apple ha tratado de integrar IA en su ecosistema de forma incremental: mejoras en fotos, escritura asistida, reconocimiento en el dispositivo, nuevas funciones de accesibilidad o experiencias inmersivas en Vision Pro. Pero el relato público en torno a la IA no ha estado tan claramente articulado como el de otros gigantes, que ya hablan abiertamente de “AI PCs”, “AI Factories” o “AI-first companies”.
En este contexto, la percepción de una “crisis de liderazgo” puede pasar factura a la imagen de solidez y control que Apple ha cultivado durante décadas. Para los mercados y los socios, la pregunta empieza a ser si la compañía está preparada para liderar —y no solo seguir— la siguiente gran ola tecnológica.
¿Reordenación interna o síntoma de algo más profundo?
No todo tiene por qué interpretarse como un derrumbe del proyecto Apple. Los cambios en la cúpula pueden responder también a un intento deliberado de reconfigurar el liderazgo de la compañía de cara a la era post-iPhone y al protagonismo creciente de la IA. La llegada de un responsable de IA procedente de Microsoft puede leerse como una señal de que Apple está dispuesta a incorporar perfiles con experiencia directa en despliegues masivos de servicios de IA en la nube y en productos empresariales.
Asimismo, la renovación en áreas como asuntos legales, políticas públicas y sostenibilidad podría estar vinculada a los nuevos desafíos regulatorios: leyes de IA, normas de competencia, exigencias de transparencia algorítmica, obligaciones medioambientales y presión para reducir la huella energética de los centros de datos.
La cuestión de fondo es si Apple logrará transformar esta aparente “tormenta” en una transición ordenada hacia un nuevo modelo de liderazgo, o si, por el contrario, se convertirá en una señal de pérdida de rumbo justo cuando la industria se adentra en una nueva etapa marcada por la convergencia entre hardware, software y agentes de IA.
Por ahora, lo único seguro es que el tablero se está moviendo a gran velocidad. OpenAI, Meta, Microsoft y otros actores emergentes están captando talento que, hasta hace muy poco, se consideraba inseparable del ADN de Apple. Y cada fichaje no solo refuerza a los competidores, sino que obliga a Apple a demostrar, de nuevo, que sigue siendo capaz de reinventarse antes de que otros lo hagan por ella.
vía: wccftech








