Hasta qué punto vale la pena hacerse con un iPhone 3G S

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Ahora que ya conocemos los principales cambios tanto de hardware como de software que incorpora el iPhone 3G S frente al actual iPhone 3G es más sencillo saber si vale o no la pena hacerse con el nuevo terminal.

Los teléfonos son físicamente iguales. A excepción de las 32GB del modelo grande, la capacidad también, y la potencia y autonomía es mayor. Estas podrían ser las claves para dar el cabezazo o no, sumando evidentemente, algunas de sus posibilidades que no estarán presentes en el iPhone 3G. Los que más disfrutarían de un iPhone son los que todavía no lo tienen, y eso sirve tanto para el 3G como el 3G S. Más complicado es saber si los que tienen un 3G si disfrutarían del nuevo 3G S a sabiendas que lo del incremento de la velocidad y el doble de potencia todavía está por ver, sobretodo el tema de velocidad, ínitimamente ligado a la red de la operadora; el resto de características ya se puede intuir por parte del usuario.

El punto de inflexión puede ser el precio y el coste de los servicios asociados, algo clave que todavía se desconoce en casi todos los países. Por otra parte, hay quien dice que jailbrokeando el terminal se podrían implementar algunas funciones propias del 3G S en el 3G, lo que no significa que funcionen igual y se obtenga el mismo resultado; eso también está por ver. Lo que ya es seguro es que la garantía del producto se va al garete, al menos según el contrato del actual 3G. A la postre la decisión final es de cada usuario, aunque lo mas probable es que algunos salgan más beneficiados por las condiciones y el precio, portabilidades, antiguos clientes y similares. Por lo demás, es una mera cuestión de necesidad de cada usuario. Y si esa necesidad es en realidad un deseo, pues en fin, adelante y a disfrutarlo.