Las cámaras del iPad 2 llegan con “letra pequeña” en cuanto a su uso

Las cámaras del iPad 2 llegan con "letra pequeña" en cuanto a su uso 3

Contrariamente a lo que se pueda pensar, a veces da la sensación de que Apple escucha y hace caso a las demandas de los usuarios. En este caso suena a “¿Queréis cámaras? Pues ahí tenéis cámaras”. El tema es que al estar frente a un aparato que “en base” no ha cambiado, el uso de estas implementaciones llegan con letra pequeña. Hay quien puede llamarle problemas, hay quien le llamará menudéncias, y hay quien simplemente, se adaptará. Pero en todos los casos hay que partir de la base que el objetivo básico del iPad no es trabajar con sus cámaras, sino que estas se incluyen como accesorios para casos -a mi entender- puntuales. Sin embargo, basta con hacerse una idea de cómo se “deben” usar estas cámaras para comprobar que no todo es tan fácil ni como lo pinta Apple, ni como pueda parecer en un principio.

La cámara trasera es la que se encarga de hacer fotos y grabar vídeo de lo que tenemos alrededor/enfrente. La forma de usarse es exactamente la misma que con una cámara normal o con un terminal telefónico con cámara: Situamos el aparato a la altura de la cara, encuadramos y disparamos. El problema surge cuando…

  • Tenemos que levantar un aparato que pesa alrededor de 600 gramos y que hay que mantener en suspensión sin moverlo.
  • La acción de disparo se realiza tocando sobre una gran superfície -no un pequeño botón físico- y muy probablemente este “toque” moverá el encuadre
  • No se puede sujetar con toda la mano, porque la hacerlo taparemos parte de la pantalla, dificultando parte del campo de visión
  • El espacio de agarre del iPad 2 es tan pequeña que no permite la sujeción con seguridad ni estabilidad a peso muerto.
  • Smart Covers. Si este accesorio permite el agarre del iPad 2 como si se tratara de una empuñadura, hay gran parte de estas dificultades solventadas. Pero, falta por ver hasta qué punto aguantan los imanes de las Smart Covers y del iPad. Poca broma con los imanes que utiliza Apple.
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La cámara frontal es la destinada a videoconferencias. A menudo con un aparato que se pueda agarrar en su totalidad el peso no es importante, pero como no es el caso, varios puntos anteriores se repiten. La forma de uso del iPad conlleva, además, otro tipo de “letra pequeña”.

Si bien en un portátil la inclinación de la cámara en relación a la cara del interlocutor es poca, ésta es mucho más pronunciada con el iPad, más cuando está destinado a usarse en la mayoría de los casos sobre el regazo del usuario. El resultado es que le ofrecemos a nuestro partenaire de videconferencia un plano contrapicado que lo que más podría lucir es la papada, narices grandes incluidas. Claro que inconscientemente bajaremos la cabeza hacia el objetivo, lo que implica una postura que ya no es del todo natural. Así pues, estamos frente a una situación poco agradable (a la vista del interlocutor, e incómoda por nuestra parte) usando un aparato que es la caña. Las videoconferencias prolongadas podrían producir además pequeñas molestias en el cuello, precisamente por los esfuerzos del usuario para adaptarse al aparato.

¿Menudencias? El tiempo lo dirá.

Todo esto lo explicamos hace más de un año cuando se desveló el iPad. Ahora, con el iPad 2, con las cámaras llega la letra pequeña.